¿Cuál es su balance inicial del TLC con
EE.UU.?
El proceso exportador de nuevos productos no se da
de un día para otro. Esperamos que se vayan fortaleciendo las tendencias. Por
ahora, estimamos que, con las últimas cifras, tengamos un crecimiento del orden
del 25 por ciento en productos no mineros y diferentes a los agrícolas
tradicionales.
Es decir, manufactura y agrícolas no tradicionales.
Productos muy variados: lácteos, metalmecánicos, confecciones y calzado se
vienen comportando de forma positiva.
Le estamos apostando a generar una serie de
negocios nuevos de sectores como el cosmético o el de plásticos, para dar solo
dos ejemplos.
¿La desaceleración interna de la
industria puede afectar los TLC?
Precisamente, los TLC se vuelven un instrumento
poderoso para abrir nuevas alternativas y mercados preferenciales para que la
industria se acelere.
Lo que estamos viendo, por el contrario, es que en
ciudades como Barranquilla o Cartagena, las inversiones que se están atrayendo
al sector industrial nunca se habían visto.
El incremento de la inversión extranjera directa
mineroenergética se está concentrando en el Caribe, que se está convirtiendo en
una plataforma exportadora hacia los países donde tenemos tratados.
¿Cómo han hecho para sortear el rezago
en la infraestructura?
Debido a las restricciones que impone la
infraestructura, el Caribe va a ser el que más va a aprovechar, a corto plazo,
las oportunidades del TLC. Por eso se está presentando una relocalización de
muchas empresas hacia allá. Igualmente, uno ve que hacia el Pacífico, donde las
carreteras son relativamente buenas, excepto por ese pedazo de
Buga-Buenaventura, también hay posibilidades inmensas.
Ciudades como Pereira, Manizales y Cali están muy
cerca a los puertos.
¿Qué otras regiones serán estratégicas
para aprovechar el TLC?
Estamos recorriendo el país. En Popayán miramos las
fincas campesinas de aguacate tipo ‘haas’.
En la medida en que uno logre certificar buenas prácticas,
y dedicarse a una serie de productos donde tenemos ventajas comparativas
grandes y que son de gran valor importador para los Estados Unidos, podemos
pensar que, a corto plazo, productos como la piña, el brócoli, y el limón
tienen ya admisibilidad fitosanitaria en Estados Unidos.
La dinámica es evidente: ya se empiezan a realizar
inversiones en el Norte del Valle, en el Cesar, en la meseta de Popayán.
Comienza a haber inversiones empresariales interesantes y procesos clave, como
el de la Corporación Colombia Internacional (CCI), para que asociaciones de
campesinos empiecen a producir más bienes, más mora, más pimentón, más tomate.
Y todo, pensando en mercados externos.
¿Es la oportunidad de sacar a flote las
regiones?
El sector rural colombiano puede aprovechar la
plataforma de acceso preferencial que tenemos con los tratados.
Solo en las prioridades que hemos identificado, hay
mercados potenciales de más de 6.000 millones de dólares y estamos hablando
solo del TLC con EE.UU.
Tenemos que generar unos procesos de poscosecha, de
logística adecuada para poder llegar a esos mercados. Ya estamos trabajando con
el Ministerio de Agricultura, con el ICA, con entidades como Corpoica y la CCI.
Esta dinámica dará muchas oportunidades para el
sector industrial, pero también habrá beneficios para el sector agropecuario.
Pese al buen balance, también hay aspectos por
corregir
¿Cuál es la zona que está subutilizada?
La Costa Oeste. Ahí tenemos muy poco. Esos mercados
están subutilizados.
¿Cómo ha sido el control a cupos de
importación?
Aquí hay que tener en cuenta que el tiempo fue muy
corto.
El anuncio de que entraría en vigor el acuerdo se
dio un mes antes. Aún así, hay que destacar la labor de la Dian. Montaron con
eficiencia un esquema de control de cupos de importación en los puertos
agrícolas. Con esto, aseguramos que no se puedan exceder los cupos establecidos
en el tratado.
¿Cuál es la lección?
Siempre hubiéramos podido aprovechar mejor el
tiempo entre el momento en que finalizamos la negociación en el 2004 y el
momento en que se inicia la aplicación en el 2012, pero eso ya es ‘llorar sobre
la leche derramada’.
¿Qué viene ahora?
Estamos ad portas de que salgan los decretos del
Invima. Se le van a meter recursos al ICA para que podamos adelantar todos los
procesos de admisibilidad de la carne.
Vamos trabajando con juicio, pero hay mucho trabajo
por hacer, por ejemplo, en la Aduana, donde se intenta establecer el esquema
para tener el servicio 7x24 en los puertos.
Extraído de www.portafolio.co
Extraído de www.portafolio.co
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